No es obligatorio por ley estatal, pero muchos puertos deportivos, marinas o entidades financieras lo exigen. Además, contar con seguro es altamente recomendable para proteger tu inversión.
Cubre daños por accidentes, choques, robos, vandalismo, incendios, tormentas, hundimiento y responsabilidad civil si ocasionas daños a terceros o lesiones a otras personas en el agua.
Sí, si se incluye la cobertura de riesgos climáticos o desastres naturales, muchas pólizas protegen tu embarcación por daños de huracanes, rayos o tormentas. Debes verificar que esté expresamente incluida.
Se pueden asegurar lanchas recreativas, veleros, motos acuáticas, yates, botes de pesca y embarcaciones personales, con pólizas adaptadas a su valor, uso y tamaño.
Depende del tipo y valor de la embarcación, experiencia del piloto, zona de navegación y coberturas. En promedio, puede costar entre US$25 y US$50 al mes para botes pequeños recreativos, y más para embarcaciones de alto valor.
Solo en parte. El remolque puede estar cubierto por tu seguro de auto mientras conduces, pero el bote no está cubierto si se daña en tránsito; necesita su propia póliza.
Protege contra reclamos de terceros por daños materiales o lesiones personales causados por tu embarcación, incluyendo gastos médicos, legales y compensaciones.
Sí. Puedes añadir cobertura para motores externos, equipos de navegación, remolques, chalecos, anclas, dispositivos electrónicos y otros accesorios valiosos.